Cuando la vergüenza cambia de lado

Imagínate: tienes 22 años, recién graduada, emocionada por tu primer trabajo en el lugar de tus sueños. Tu jefe es un tipo cercano y simpático. Es 27 años mayor que tú y está casado pero pronto se convierte en alguien… especial. Lo que comienza como una relación laboral evoluciona a una relación romántica.

No puedes dejar de pensar en él. Pensar en esos momentos en los que estáis a solas, en los que te llama por teléfono, te hace regalos.

A todas luces, él también siente algo muy intenso por ti.

Con la emoción de una jovenzuela enamorada, le acabas contando a una compañera de trabajo acerca de esta relación.

Sin pensar por un instante que esta compañera de trabajo está grabando todas y cada una de vuestras conversaciones (íntimas, por cierto, MUY íntimas).

Y es así como un buen día, te encuentras, sin comerlo ni beberlo, en el centro de un escándalo global. Agentes del FBI te interrogan, tu nombre aparece en todas partes y la opinión pública no sólo te culpa, sino que se burla de tu cuerpo, de cómo eliges vivir tu sexualidad, de tu inteligencia, de tu existencia. Mientras tanto, él sigue con su vida.

Si esta historia te suena es porque es la de Monica Lewinsky, quien en 1998, con 25 añitos, fue humillada públicamente mientras el presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, su jefe y la otra parte activa de la ecuación, salía prácticamente intacto. Este escándalo la persiguió durante décadas, afectando su carrera, su vida personal, su economía (ella cuenta que, en total, su familia acabó gastando un millón de dólares en tasas legales) y su salud mental.

El azar quiso que esta historia estallara justo cuando internet comenzaba a cambiar el mundo. Aunque era una red muy distinta a la que actualmente conocemos (y queremos y odiamos), ya compartía un rasgo inconfundible: el poder del cotilleo anónimo, que amplificó el escándalo hasta hacerlo incontrolable.

Hoy, gracias al cambio generacional, el feminismo y movimientos como #MeToo, Monica ha tomado el control de su narrativa y está viviendo lo que a mis ojos parece un renacer. Con su charla TED «El precio de la vergüenza», su podcast «Reclaiming», su participación en la serie de Ryan Murphy “Impeachment: American Crime Story” y múltiples apariciones en medios, nos recuerda que la vergüenza debe cambiar de lado.

Porque culpar a la mujer y absolver al hombre poderoso es un patrón que conocemos demasiado bien.

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